Historia

El “Club de Pacheco”, como se conoce a la entidad que alberga el teatro, se fundó bajo el nombre de Sociedad de Fomento y Asistencia Social de General Pacheco F.C.C.A. (referencia al ferrocarril) el 20 de octubre de 1940, siendo su primer Presidente el Sr. José Armando Arripe. Posteriormente, en 1946, cambió su nombre por el actual: Asociación de Fomento y Club Social de General Pacheco.

En su propia acta fundacional, entre otros objetivos, los asambleístas expresan claramente que uno de ellos era:  el fomento de deportes y actividades culturales. A comienzos de 1941 se recibe por donación de José Pacheco Alvear, un terreno para la construcción de la sede de la entidad y allí se inicia prontamente los trabajos de construcción y se inaugura en 1943.

A comienzos de 1945 ya se inician negociaciones con empresarios para convertir al salón principal en una sala apta para proyecciones cinematográficas y teatro. En 1946 se alcanza un primer acuerdo con empresarios para avanzar en este proyecto, el cual requería reformas y adaptaciones en el edificio. Surge un inconveniente aquí que demora la concreción del cine-teatro. Los empresarios demoran las obras y surge la necesidad e inquietud de la comunidad del funcionamiento de aulas para una escuela (que luego será la conocida Escuela 20). Esto produce que a mediados de 1948 aún no funcione la sala.

Es a mediados de 1949 cuando recién se decide “…echar abajo el escenario para modificarlo…” y se inician las obras que nuevamente se demoran, esta vez por problemas en la institución que derivan en una intervención hacia fin de ese año.

En marzo de 1950 se reordena la institución y la obra cobra impulso llegando así al tratamiento, el 24 de mayo de 1950, de una propuesta de Argentina Sono Film para la instalación de una sala cinematográfica en el salón de la entidad. La construcción de la sala generará también que el escenario pueda utilizarse posteriormente como teatro.

Esta propuesta contempla obras de refacciones en la sala, boleterías, baños y demás las cuales quedarán para la entidad una vez finalizado el contrato. Se debate y se acuerda que el 15% del bruto de la taquilla quedará para la Asociación y además podrá explotar el 50% de las publicidades del telón. En el debate surge la posibilidad aún latente del funcionamiento de una escuela en la sala pero al considerar que esa posibilidad está demorada y la entidad necesita los fondos que podrían ingresar por el cine, se decide llevar la propuesta a una Asamblea de Socios que, celebrada el 28 de mayo, aprueba con 33 votos y 4 abstenciones la instalación del cine con proyección semanal con un contrato de 5 años con opción a 3 más.

La experiencia tuvo sus vaivenes de épocas buenas y algunas no tanto, de conflictos y replanteos del contrato -ya a los 5 meses hubo renegociaciones del mismo- y cambiaron luego los que explotaron la sala siendo, hacia 1957 Higinio Rodriguez y Cía y luego la Empresa Cine Gral. Pacheco.

El 2 de junio de 1963, por Asamblea de socios finalizará esta experiencia con 32 votos para que el cine no continúe contra 19 que sostenían que debía seguir y 2 votos en blanco. Así fue que hubo 13 años de cine en la Asociación de Fomento y Club Social de General Pacheco.

Y quedó un escenario que sería utilizado durante los años siguientes para las más diversas actividades: festivales, actos escolares, peñas, obras de teatro, presentaciones de numerosos artistas reconocidos, especialmente folklóricos (pasaron por allí por ejemplo Luis Landriscina, Julia Elena Dávalos, Antonio Tormo, Las Voces de Gerardo López, etc.). No quedaron butacas fijas y la sala pasó a tener usos múltiples.

El origen de la sala como tal fue para cine y también utilizada como teatro. Ahora el objetivo es inverso, siendo un teatro que también podrá ser utilizado para cine.

Lo que no cambia, fiel al origen del Club de Pacheco, es el objetivo de “…difundir la cultura…”.